Vertical Gardens

La vivienda colectiva plantea formas de habitar en comunidad, en relación a la ciudad con la cual dialoga. Como elemento en el entorno, el aporte de un edificio debe ser proporcional a su envergadura. Decidimos construir un gran pulmón de concreto y vegetación, generando un gran vano público-urbano en la entrada como nexo directo entre lo privado y lo público.

La disposición del lote imponía la orientación de las dos fachadas principales, la frontal y la posterior, con orientación noreste-oeste, obligando un extremo cuidado en la protección de los espacios internos. Es por eso que las dos fachadas poseen balcones como áreas de transición, creando así aleros que producen sombra a los espacios internos. Este espacio intermedio semi cubierto a su vez se protege con la vegetación de las vigas-cantero, creando a su vez un colchón acústico.

El edificio-jardín se eleva del suelo mediante vigas que recorren los 15 metros de luz que corresponden al lote, construyendo un gran vacío de múltiples alturas. La estructura manifiesta libertad funcional en cada planta, requisito estricto al hablar de lo sostenible y apropiado. La disposición de los muros se vuelve algo totalmente opcional y flexible, permitiendo futuras remodelaciones o nuevas disposiciones espaciales, sin que esto afecte a la estabilidad edificio.

El ingreso, situado a medio nivel sobre la vereda, se desprende sutilmente para jerarquizar el espacio de entrada, creando un podio de recibimiento.

El énfasis en crear jardines verticales ratifica la necesidad de una ciudad más verde, un compromiso que como habitantes debemos asumir. Mediante vigas-canteros creamos la estructura de los pisos y el soporte de la vegetación de cada departamento. Sirven a la vez como protección solar, renovación de oxígeno y colchón acústico. La libertad compositiva de vegetación dota fachadas vivas, cambiantes con el tiempo, y característica de cada piso, permitiendo a cada usuario a configurar su vivienda.

La eliminación de toda vestimenta decorativa, de toda máscara y maquillaje nos permite enunciar de manera sencilla y honesta la intención de cada material, impregnando en ellos el paso del tiempo. La naturaleza responde a las características de cada material y éstos a cada espacio determinado.

El edificio intenta expresar el dialogo entre lo interno y lo externo. Esta transparencia se consigue mediante vidrios y espacios intermedios, disipando los límites que definen el predio. Esta intención se hace evidente en la relación de todos los espacios, sociales y privados, entre el afuera y el adentro, conexión típica y apropiada de climas tropicales. La posibilidad de transformación de espacios internos en espacios intermedios promueve a su vez un vínculo más cercano entre habitante y entorno construido, consolidando el espacio como escenario social. De ahí que los espacios distribuidores de los departamentos sean abiertos, con vistas al paisaje urbano y a la vegetación que brota de cada piso, como si de un gran jardín comunitario se tratara.

El bloque de circulación vertical se desprende de las dos torres, facilitando la lectura clara entre cada programa.

La terraza se convierte en una plataforma social abierta, con la piscina y el deck en un bloque y el quincho en el otro, conectados en el medio, pero creando una independencia entre ambos.

El quincho, como espacio intermedio característico de nuestra cultura, existe en cada balcón de cada área social de los departamentos. Lo posibilidad de integrar el área semicubierta con el área social interna se consigue mediante paños corredizos de vidrios de piso a techo.

La buena ventilación, el correcto asoleamiento, la luz controlada y los materiales utilizados construyen las atmósferas de un edificio que asegura el bienestar de los usuarios y del medioambiente.