Concurso ASA STEAM

“I got an order from the school board that said ‘We have a great idea. We should not put windows in the school because children need wall space for their paintings, and also windows can distract from the teacher’. Now, what teacher deserves that much attention? After all, the birds outside, the person scurrying for shelter in the rain, the leaves falling from the trees, the clouds passing by, the sun penetrating: these are all great things. They are lessons in themselves”.

Louis I. Kahn.

 

En el 2001, el diario The Guardian publicó una encuesta que invitaba a niños que estaban en el colegio a sugerir el colegio de sus sueños. El resultado produjo el “Children’s Manifesto”, publicado por el diario y un libro denominado “The School I’d Like. Children and Young People’s Reflections on the Education for the 21st Century”. Niños y jóvenes entre 4 y 18 años en el 2001 declararon que las siguientes características, principios y valores eran importantes para su formación dentro del ambiente académico:

-Un colegio activo, con relación directa a la naturaleza para aprender y convivir con ella.

-Un colegio con mucha luz, espacios despejados y muros claros.

-Un lugar en donde se aprende a través de la experiencia, los experimentos y la exploración.

-Un colegio sin muros, para poder estar en contacto con el exterior y jardines para explorar.

Diez años después, en un ejercicio similar, The Guardian vuelve a lanzar la encuesta de modo nacional. El objetivo era analizar el cambio en los deseos del colegio ideal. En la recolección de datos, se volvió evidente que los deseos poco habían cambiado. A pesar de haber sugerencias de incorporar plataformas digitales en el proceso educativo, lo que se mantuvo consistente fue el deseo unánime de mantener oportunidades de “aprendizaje real” de primera mano, que no pueden desenvolverse solamente dentro de una clase. La incorporación de juegos de mesa, como el ajedrez, aprender del entorno natural, y hasta la creación de invernaderos para cultivar verduras y frutas, eran los nuevos anhelos.

David y Mary Medd fueron una pareja de arquitectos ingleses que revolucionaron el diseño escolar. Los Medd amenazaron sobre el diseño de la “sobre-protección” de los niños en los colegios en su artículo de 1971 “Designing Primary Schools” argumentando que “La educación necesita resistir la presión de los ingenieros del espacio interior, que lo único que hacen es ofrecer edificios con pura protección y ninguna conexión. El sonido del ventilador, el parpadeo del fluorescente no tienen ninguna compensación con respecto al sonido del viento, el parpadeo de la luz natural y la sombra que la naturaleza provee.”

Sir Ken Robinson, educador británico que está transformando los antiguos paradigmas de la educación, define a los colegios como una comunidad de personas que se juntan para aprender juntas. En su visión, la educación debe apuntar a alentar a los alumnos a entender el mundo que los rodea y los talentos que contienen dentro para convertirse en individuos realizados y activos.

Todos estos conceptos se engloban dentro de la nueva renovación pedagogica. Continuando con esta filosofía, decidimos plantear un proyecto que aúne todos los criterios que necesita el colegio del futuro.

En vez de crear un monobloque, pesado, agresivo y cerrado, que representa el modelo antiguo y obsoleto de la educación, el proyecto propone dos barras longitudinales, permeables y transparentes, que se adecuan a la nueva visión educativa. Abierta y permeable, la propuesta conecta y relaciona los elementos que conforman la estructura del colegio.

Desglosando los dos pabellones separados por los árboles y la circulación, se ordenan los programas mediante tres volumenes. Dos contienen los programas académicos y el tercero compone el bloque de baños. Se agrupan así las instalaciones en una prisma técnico que permite una clara lectura funcional, tanto en planta como en alzado.

Existen ciertos aspectos importantes en la arquitectura del colegio que fueron tomados como principios rectores para la propuesta. Los patios y los jardines que configuran los pabellones definen el criterio de implantación del nuevo edificio, que, respetando esta separación, vincula los patios existentes, reforzando no solo la conexión visual y espacial, sino que construye un tunel de viento para el correcto acondicionamiento natural de los espacios intermedios.

Recorrer el colegio a través de los patios es uno de los mayores valores que encontramos en el master plan. El partido nace con el promenade que dialoga con el lapacho existente, que divide los dos bloques, y la palmera del patio de Elementary, inserta también en el medio de los pabellones. Esta relación directa con los árboles ratifica un contacto continuo en la experiencia del uso del edificio.

Los dos ejes de circulación longitudinal que se desarrollan a lo largo del colegio se mantuvieron como delimitadores del edificio. Del lado de la cancha de futbol, el “pabellón de los olores” se configura dentro de un túnel verde con plantas aromáticas y endémicas. Recorriendo el pasillo, la separación de los muros de las clases de arte construyen las vitrinas donde se exhiben los trabajos de alfarería y demás.

En planta baja, los programas relacionados a Elementary se ubicaron del lado norte, y los programas relacionados a High School se localizaron en la parte sur. Cada circulación transversal (Este-Oeste) remata en las dos arterias principales y se crea una nueva en el medio, como conexión al espacio principal de la rampa. Se crea, así, un edificio permeable e inclusivo.

El edificio pretende construir la relación entre naturaleza y espacios internos. Naturaleza existente y paisajismo propuesto.

Este nuevo espacio que propone el proyecto atraviesa y conecta las distinas áreas del conjunto, integrándolas y dándole unidad. Como circulación principal, agrupa los patios circundantes en un gran espacio intermedio, imprescindible para un colegio en el clima semi tropical de Asunción.

Concebimos las clases como continuidad espacial de los patios a ambos lados, con los que se relacionan de distintas maneras. Hacia los jardines esta continuidad es total, permitiendo que la luz y las sombras de la naturaleza penetren el espacio de la sala. Hacia los pasillos, las visuales son obstaculizadas mediante muros intercalados, que protegen el aula de los sonidos y las visuales, pero permiten que tengan ventilación cruzada y luz natural.

Los espacios exteriores cubiertos, corredores, patios y terrazas, son fundamentales en el desarrollo de la vida del colegio. Hemos potenciado estos espacios, utilizandolos como lugares de encuentro y articuladores de las diferentes áreas del colegio.

La estructura se resuelve mediante una grilla ortogonal de vigas y pilares de hormigón armado. Cada bloque contiene 5 hileras de dos pilares, que se corresponden con los ejes del bloque adjunto, permitiendo un replanteo y un órden preciso. En el último nivel, las vigas son invertidas y se arriostran entre ambos pabellones, estructurando así la rampa que cuelga de estas vigas transversales. La rampa se distingue del conjunto por su materialidad, que por ser de metal, disminuye el peso y da ligereza al espacio conformado entre los dos bloques. Todo el elemento traccionado se ancla, a su vez, con las vigas perimetrales internas de los bloques adyacentes. Esto da un equilibrio perfecto al conjunto.

Los parasoles responden no sólo a la condición bioclimática, sino que dialogan con el entorno inmediato del edificio, tomando como referencia los filtros de ladrillos ubicados a lo largo de la circulación del colegio. Estos elemento esbeltos crean un velo que proteje al interior en todas las orientaciones: al este, al oeste y al norte por la inclinación del sol, y al sur por las lluvias y para dar mayor privacidad al interior. La estructura de los parasoles, ángulos y caños metálicos, se ancla a las vigas perimetrales externas. Los ladrillos, estructurados mediante varillas internas, que sirven de guías, descansan sobre los ángulos, que a su vez transmiten las cargas a la estructura de hormigón armado.

Todos los materiales empleados son los que caracterizan, no sólo la imagen del colegio, sino que la arquitectura contemporánea paraguaya. Los ladrillos, el hormigón, la madera y el metal son materiales nobles, duraderos y accesibles.

La propia arquitectura del edificio expresa su significado y encarna los valores de apertura, inclusión, permeabilidad y accesibilidad. La lógica estructural y funcional, la honestidad material y la calidad espacial son las respuestas que ofrece el nuevo edificio.